La fructosa y el zumo de fruta

La fructosa y el zumo de fruta

Entre los “azúcares” presentes en alimentos destacan glucosa, fructosa, lactosa y sacarosa. Toda fruta contiene azúcares de forma natural, incluida la fructosa; y por lo tanto, este tipo de azúcar está presente en los zumos derivados de éstas. La cantidad de fructosa presente en los zumos de frutas varía entre 0,5 y 7g por 100g, y es parecida a la cantidad presente en una pieza de fruta de 100g . Un vaso de zumo de naranja de 200ml contiene unos 6g de fructosa, muy por debajo de los niveles considerados perjudiciales para la salud. 

El metabolismo de la fructosa 

La absorción de la fructosa no causa un incremento de los niveles de glucosa en sangre. Se metaboliza integralmente en el hígado, donde se descompone rápidamente, primero durante la glucólisis, y después en el ciclo de Krebs. Al igual que ocurre con otros azúcares, la energía excedente de la fructosa se puede convertir en glucógeno, lactato y ácidos grasos. 

El contenido de fructosa de la fruta entera y los zumos 

El contenido de fructosa de una porción de fruta puede variar de forma significativa dependiendo del tipo de fruta, junto con el tratamiento que reciba antes y después de la recolección. Una porción de fruta contiene unos 6g de fructosa de media, parecido a la cantidad presente en una ración de zumo de fruta. El contenido de fructosa es menor en los frutos cítricos (0,5 - 2g/100g) y la piña (2g/100g), y mayor en las manzanas y las peras (>6g/100g). Estas diferencias se reflejan a su vez en los zumos de fruta. Si se tiene en cuenta asimismo el componente de fructosa de la sacarosa (glucosa + fructosa), la cantidad de fructosa presente en una porción de fruta varía entre 1 y 6g para frutos cítricos, unos 7g para la piña, y 10g para manzanas y peras, mientras que en los zumos de fruta, el contenido de fructosa es de 1 a 6g para los frutos cítricos y entre 11 y 15g para los zumos de piña, pera y manzana. Estos datos sobre la composición se traducen en una contribución energética de la fructosa que varía entre 0,2 y 2% para la fruta y 0,2 y 3,1% para los zumos de fruta, basándose en una ingesta diaria recomendada de 2000 kcal/día.

La ingesta de fructosa procedente de los zumos de fruta 

Tomando como referencia los datos del estudio INRAN-SCAI de 2005, se consumen cantidades muy bajas de fructosa procedente de los zumos de fruta, y la ingesta es parecida, o incluso más baja que la fructosa presente en la fruta entera. Si nos basamos en los datos sobre el consumo medio de zumos de fruta en 46 países diferentes, se indicó una ingesta promedio de 1,5g de fructosa procedente de los zumos de fruta, lo cual representa menos de un 0,5% del total de calorías de una dieta de 2.000 kcal. 

Posibles efectos metabólicos adversos 

En los últimos años se ha centrado la atención en la posible correlación entre cantidades excesivas de azúcares en la dieta (especialmente la fructosa) y un aumento significativo de casos de obesidad, diabetes, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares. Los mecanismos que se suelen asociar con los efectos metabólicos adversos están relacionados con la lipogénesis de novo en el hígado, la resistencia hepática y extra hepática a la insulina, la hiperuricemia y el estrés oxidativo. Un meta-análisis reciente mostró los efectos de altas dosis de fructosa sobre los triglicéridos posprandiales. En los ensayos donde se administraron calorías en exceso (dietas hipercalóricas), se observó un aumento significativo de la trigliceridemia, comparado con una dieta estándar (en estos ensayos la ingesta de fructosa fue de unos 175g/día, equivalente a un >25% de energía). No obstante, en los ensayos donde se administró una cantidad equilibrada de calorías (dieta isocalórica), no se registraron efectos significativos (ingesta media de fructosa <20% de energía diaria). Este hecho sugiere que los altos niveles de lípidos posprandiales se derivan de un exceso de calorías, y no de la fructosa en concreto.

La fructosa tampoco parece provocar un aumento de peso al reemplazar otros azúcares en cantidades isocalóricas, aunque el consumo de altas dosis que proporcionan calorías en exceso puede llevar a un aumento de peso corporal. Existen pruebas de que la administración aguda de fructosa en dosis pequeñas (<10g por ingesta) disminuye la respuesta glucémica a la sobrecarga de glucosa en un 14% en personas con diabetes tipo 2, y un 19% en sujetos sanos. Es probable que la fructosa añadida aumente la tolerancia a la glucosa al activar la absorción neta de glucosa en el hígado. 

Un meta-análisis de 2012 no observó ningún aumento en la presión arterial sistólica ni diastólica relacionado con un alto consumo de fructosa. Un informe sobre carbohidratos de un panel de expertos en el Reino Unido concluyó que no existen pruebas consistentes de que la fructosa provoque efectos metabólicos adversos. Asimismo mencionó que el jarabe de maíz alto en fructosa (sirope de glucosa-fructosa), un edulcorante especialmente criticado en Estados Unidos, generalmente no está disponible en Europa debido a unas cuotas más restrictivas.  

Conclusión

El contenido de fructosa de los zumos de fruta es parecido al contenido de fructosa de la fruta de la que proceden. Los contenidos de fructosa en la fruta entera y zumos de fruta son similares. Los estudios que se han realizado sobre la influencia que tiene la fructosa en la salud no han identificado indicios consistentes de efectos adversos cuando se mantiene un equilibrio entre el aporte y el gasto de energía.    

Referencias

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