Zumo de fruta y salud metabólica

Algunos creen que, debido a su contenido de azúcares naturales y bajo nivel de fibra, junto con su formato líquido, el zumo de fruta podría influir de forma negativa en el control de la glucemia y el peso corporal, pero esta creencia se suele fundamentar en conjeturas en lugar de en pruebas tangibles. El presente artículo reseña algunos estudios recientes que han abarcado esta cuestión.

Control glucémico

Se sabe que los alimentos que tienen un índice o carga glucémica alta, como el pan blanco o las bebidas con glucosa, aumentan los niveles de glucosa postprandial de forma significativa. ¿Sucede lo mismo con el zumo de fruta?

Un meta-análisis reciente reunió pruebas de 18 ensayos controlados con asignación aleatoria hechos a 960 participantes, que examinaban la relación del zumo de fruta con los marcadores de control glucémico. Muchos de los participantes sufrían sobrepeso o presentaban factores de riesgo metabólico, como la hipercolesterolemia o la diabetes tipo 2 (DMT2).

En comparación con los objetos de estudio, el zumo de fruta no mostró tener una influencia importante sobre los niveles de glucosa en ayunas, el índice HOMA-IR, o los niveles de de insulina o de hemoglobina glicosilada (un marcador de la glucemia a largo plazo), lo que sugiere que el zumo de fruta tiene un efecto neutro sobre el control glucémico.

Otro meta-análisis examinó 12 ensayos controlados con asignación aleatoria hechos con 412 participantes con obesidad o que presentaban factores de riesgo para el desarrollo de DMT2 o enfermedades cardiovasculares. En la mitad de estos estudios, la ingesta de zumo de fruta fue de ≥400g/día y los resultados fueron parecidos a los del meta-análisis anterior. Se reveló que el consumo del zumo de fruta no afectaba de forma significativa a los niveles de insulina o de glucosa en ayunas.

Un análisis de subgrupos reveló que los resultados no se vieron afectados por los niveles de glucosa basal, la duración del estudio, el tipo de zumo de fruta, el índice glucémico del zumo de fruta o la calidad del estudio, lo que indica un efecto constante en todas las poblaciones de riesgo.

Estos resultados se podrán atribuir a dos factores. Contrariamente a las expectativas, los zumos de fruta no tienen un alto índice glucémico (IG). Las tablas internacionales de IG indican que el zumo de manzana tiene un IG de 41, mientras que el zumo de naranja tiene un IG de 50. En ambos casos, este índice es menor que el IG de alimentos como el pan integral o la avena cocida.

Otra razón puede ser los altos niveles de polifenoles presentes en el zumo de fruta. Se ha propuesto que estos pueden desempeñar un papel importante en la regulación glucosa-insulina, ya que parecen inhibir la absorción de glucosa, estimular la secreción de insulina y la absorción de glucosa en las células, y modificar las vías de comunicación celular y la expresión genética.

Factores de riesgo de diabetes 

Se han publicado dos meta-análisis basados en datos observacionales prospectivos, lo que indica que pueden determinar asociaciones, pero no la causalidad.

El primero de ellos examinó cuatro estudios de cohortes prospectivos y concluyó que el consumo de zumo de fruta no suponía un riesgo para el inicio de DMT2 (RR = 1,03, p = 0,62).

El segundo evaluó las asociaciones con el consumo de bebidas refrescantes azucaradas (17 estudios), refrescos con edulcorantes artificiales (10 estudios) y zumos de fruta o néctares sin azúcares añadidos. Se concluyó que un elevado consumo de cualquiera de estos productos (>250ml/día) derivaba en un aumento del riesgo de desarrollar DMT2. Por lo que respecta al zumo de fruta, el riesgo relativo fue mínimo (1,07), y sólo fue estadísticamente significativo después de ajustar los factores de confusión, incluida la adiposidad. Los autores reseñaron que los resultados para los zumos de fruta (a diferencia de las bebidas azucaradas) deberían interpretarse con cautela debido a su poca calidad.

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Factores de riesgo cardiovascular

Se sabe perfectamente que la ingesta de fruta y verdura está asociada con una reducida tasa de mortalidad y un menor riesgo de sufrir enfermedades crónicas. Varios estudios han examinado la posibilidad de que el consumo de estos alimentos en formato bebida pueda proporcionar beneficios similares.

Síndrome metabólico (SMet) – Un conjunto de factores interrelacionados que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. La definición de la Federación Internacional de Diabetes se explica en la Tabla 1:

Silveira et al llevaron a cabo un ensayo de 8 semanas en el que los participantes tomaron zumo de naranja sanguina (alto en licopeno) todos los días durante 8 semanas. Comparado con el grupo de control, la ingesta de zumo de naranja ayudó a bajar la presión arterial y la resistencia a la insulina, y registró evidencia de bajar los niveles de lípidos, además de tener efectos anti-inflamatorios y antioxidantes. Este conjunto de resultados puede ayudar a prevenir contra el SMet.


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Perfil lipídico - Un ensayo seleccionó a participantes que tenían niveles de colesterol elevados o normales y se les asignó a uno de dos grupos: tomar 750ml de zumo de naranja procedente de concentrado (sin azúcares añadidos) de forma diaria durante 60 días, o no tomar zumo (grupo de control).

En aquellos participantes que empezaron con niveles basales elevados de colesterol, se habían reducido los niveles de lipoproteínas de baja densidad (colesterol LDL) de forma significativa al terminar el ensayo, mientras que se habían aumentado los niveles de lipoproteínas de alta densidad (colesterol HDL); estos datos apuntan a que el zumo de naranja puede facilitar la transformación de colesterol libre en c-HDL.

Otros trabajos sobre el c-HDL han generado resultados similares. Veinticinco hombres y mujeres sanos canadienses con niveles elevados de colesterol total fueron asignados a tomar 1, 2 ó 3 vasos (250ml) de zumo de naranja al día durante 3 periodos de 4 semanas cada uno, seguidos por una fase de reposo de 5 semanas en la que no se tomó zumo.

La ingesta de 750ml de zumo al día, pero no de 250ml ni de 500ml, aumentó los niveles de c-HDL en un 21% (significativo) al terminar el ensayo (Figura 1), lo que indica que esta práctica podría ser beneficiosa para las personas con niveles elevados de colesterol.

El zumo de naranja puede influir también en el perfil lipídico de la población activa. En un estudio, 13 mujeres tomaron 500ml de zumo de naranja al día e hicieron 1 hora de ejercicio aeróbico 3 veces por semana durante 3 meses. Sus niveles de c-LDL se vieron reducidos en un 15% (significativo) mientras que el c-HDL aumentó en un 18%. No se observaron cambios significativos en el grupo de control.

Un apunte interesante fue que en el grupo de zumo de naranja únicamente, los niveles de lactato en sangre se vieron reducidos y el rendimiento físico mejoró. Un nivel elevado de lactato en sangre es una causa frecuente de calambres y dolores musculares durante y después del ejercicio.

Mecanismos – dentro de los posibles mecanismos, los beneficios cardiovasculares pueden relacionarse con el alto contenido en hesperidina de los cítricos. La hesperidina es un flavonoide presente sobre todo en la naranja y el limón.

Un ensayo controlado francés con asignación aleatoria seleccionó a 24 hombres con sobrepeso y se les asignó de forma aleatoria a tomar 500ml de zumo de naranja, una bebida inactiva con hesperidina, o un placebo durante 4 semanas. Los resultados apuntaron a que tanto el zumo de naranja como la hesperidina redujeron la presión arterial diastólica de forma significativa, mejorando la función endotelial y la reactividad microvascular (un indicador del buen funcionamiento de la membrana de los vasos sanguíneos para contraerse y dilatarse), lo que indica que los beneficios vasculares de las naranjas y el zumo de naranja se deben probablemente a la hesperidina.

Otro ensayo francés informó de que el consumo de hasta 600ml/día de zumo de naranja rubia (amarilla) durante 4 semanas aumentaba los niveles de antioxidantes de forma significativa. Este hecho se relacionaba a su vez con los niveles en plasma de la hesperidina y una reducción de las especies de oxígeno reactivo dañinas.

Otro trabajo reveló que el consumo de zumo de naranja puede elevar los niveles de 8 flavanonas distintas y 15 compuestos fenólicos a corto plazo. Se sabe que las flavanonas son compuestos solubles que se encuentran en la parte turbia del zumo en vez de en la pared celular, lo que explica su mayor biodisponibilidad en el zumo frente a la fruta entera1.

Se cree que tomar mezclas de diferentes zumos podría ser beneficioso para diferentes aspectos del sistema cardiovascular al proporcionar una variedad de polifenoles y vitaminas, ya que cada uno tiene sus propios efectos biológicos.

 Control de peso

Algunos creen que consumir zumo de fruta contribuye al aumento de peso, pero la bibliografía no respalda esta teoría.

Un ensayo reciente asignó a 78 pacientes obesos a tomar 500 ml de zumo de naranja o un placebo todos los días durante 12 semanas. La ingesta diaria de zumo de naranja en cantidades dos veces mayor que la cantidad recomendada en Europa no impidió la pérdida de peso (Figura 2), pero sí aumentó la ingesta de vitamina C y folato en un 62% y un 39%, respectivamente. El aporte energético no se vio afectado, mientras que los perfiles insulínico y lipídico mejoraron de forma significativa en el grupo que había tomado zumo frente al grupo de control.

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Otro ensayo, en este caso ni aleatorio ni controlado, invitó a 25 participantes con normopeso y 25 participantes obesos a tomar 750ml de zumo de naranja diarios durante 8 semanas. Al final del estudio, no se observaron cambios estadísticamente significativos en la composición corporal, lo que indica que las calorías procedentes del zumo de naranja se habían compensado. Se observaron cambios beneficios en los niveles de colesterol total, c-LDL, proteína C reactiva (un marcador de inflamación) y capacidad antioxidante total, tanto para el grupo de normopeso como para el grupo obeso.

Curiosamente, al estudiar las asociaciones en niños, un análisis de 22 estudios halló que el consumo de zumo de fruta proporcionaba nutrientes beneficiosos sin contribuir a la obesidad infantil. Estas conclusiones se apoyan en un meta-análisis de 8 estudios prospectivos realizados con más de 34.000 niños, donde no se halló ninguna relación estadística ni clínica entre el consumo de zumo de fruta y la puntuación z de índice de masa corporal.

Conclusión:

Este análisis apunta a que el zumo de fruta, sobre todo el zumo de naranja, está clínicamente asociado con los siguientes efectos:

• No tiene efectos negativos sobre los niveles de glucemia o insulina, y no existe una relación estadísticamente significativa con el riesgo de desarrollar DMT2;

• Niveles reducidos de colesterol total y colesterol LDL, y niveles más elevados de colesterol HDL;

• Es una fuente de hesperidina, junto con una variedad de polifenoles y vitaminas que tienen efectos antioxidantes para el cuerpo;

• No tiene efecto demostrable sobre la composición corporal en los adultos, ni aumento de peso en los niños, incluso tratándose del consumo por adultos con sobrepeso, independientemente de si seguían una dieta de bajo valor energético o no.

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Referencias
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Ribeiro C et al. (2017) Orange juice allied to a reduced-calorie diet results in weight loss and ameliorates obesity-related biomarkers: A randomized controlled trial. Nutrition 38: 13–19

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Red-fleshed sweet orange juice improves the risk factors for metabolic syndrome. Int J Food Sci Nutr 66:830-6

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