Zumo de fruta, control de glucosa, IG y diabetes tipo 2

1. Respuesta glucémica

La respuesta glucémica es la medida del impacto que un alimento tiene sobre el azúcar en sangre. Después de comer, los carbohidratos (excluyendo la fibra) son absorbidos por el intestino y entran en el torrente sanguíneo, generando un aumento provisional de la concentración de azúcar en sangre. Este fenómeno se denomina excursión de glucosa. El cuerpo responde liberando insulina, y se vuelve al nivel de glucosa en ayunas, o incluso a un nivel más bajo. 

Existe evidencia científica patente de que un nivel elevado constante de glucosa en sangre está relacionado con enfermedades como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y obesidad. Una revisión sistemática y meta-análisis ha confirmado que las dietas con bajo impacto glucémico (que solo elevan la glucemia de forma moderada) contribuyen a reducir el riesgo de estas dolencias[1]

Fruitjuicematters

Hay varios marcadores que miden el estado glucémico, y todos ellos se utilizan para diagnosticar la diabetes en pacientes[2]. Los valores normales y anormales se presentan en la Tabla 1[3]

  • Niveles de glucosa en ayunas. 
  • La prueba de sobrecarga oral de la glucosa (SOG), que mide los valores de glucemia de una persona en ayunas después de ingerir una solución glucosada con 75 gramos de glucosa y luego aguardar en reposo durante dos horas. 
  • La concentración de hemoglobina glicosilada, por ej. HbA1c, que revela la influencia de elevados niveles de glucemia en el tiempo. 

El impacto glucémico de los alimentos también se ve afectado por la sensibilidad del tejido a la insulina, una hormona producida por el páncreas. La liberación de esta hormona estimula los tejidos sensibles a la insulina, como el tejido muscular y el tejido adiposo, para absorber la glucosa en sangre. A medida que la glucosa en sangre vuelve a niveles normales, la liberación de insulina se ralentiza y vuelve a los niveles de reposo. 

Cuando una persona experimenta resistencia a la insulina, quiere decir que el tejido muscular y adiposo no responden de forma adecuada a la producción de insulina, de manera que la absorción de glucosa de la sangre se disminuye y el perfil glucémico sigue elevado. Esto resulta en una mayor producción de insulina, lo que lleva a tener niveles crónicamente elevados de insulina. Existe el riesgo de desgaste del páncreas a largo plazo, resultando en niveles bajos de insulina y la necesidad de medicar. 

Se suele emplear el modelo homeostático (HOMA) para evaluar el riesgo de resistencia a la insulina. Este marcador calcula la dinámica que existe entre la glucemia y la insulinemia en un estado basal (ayuno); los niveles saludables están entre 0,5-1,4. 

2. Índice Glucémico (IG)

Los carbohidratos son una fuente importante de aporte calórico en nuestra dieta. La respuesta glucémica varía según el tipo de carbohidrato y su estructura molecular, y el índice glucémico se ve afectado por la matriz alimentaria en la que se presentan los carbohidratos. La matriz, a su vez, se ve influida por la presencia de fibra alimentaria, proteína y grasas, y por la manera en que se procesa el alimento. Los alimentos que contienen carbohidratos y que resultan en un aumento gradual de glucemia se denominan alimentos de bajo IG. 

La glucosa pura es absorbida rápidamente por el torrente sanguíneo, y recibe un índice glucémico estándar de 100. Si comparamos los alimentos que contienen carbohidratos con este valor estándar de 100, podemos asignarles un índice relativo. Así, el IG se define como el área bajo la curva de respuesta de glucosa después de consumir 50g de carbohidratos de un alimento de prueba dividido por el área bajo la curva después de consumir 50g de glucosa (a veces se utiliza el pan blanco como valor estándar en lugar de glucosa)[4]

  • Se suele hablar de tres categorías de alimentos según su índice glucémico[5]
  • alimentos de alto IG (≥ 70) 
  • alimentos de IG moderado (56-69) 
  • alimentos de bajo IG (≤55) 

Consumir alimentos de bajo IG en vez de los que tienen un IG alto ejerce un efecto positivo sobre las excursiones de glucosa post-prandiales y los requisitos de insulina relacionados, manteniéndolos en niveles relativamente bajos (Fig. 1). Los carbohidratos de absorción rápida como la glucosa, la maltodextrina, el pan blanco y la fécula de patata cocida, provocan un brusco aumento de glucemia y niveles de insulina, seguido por un descenso igual de repentino. Consumir cantidades importantes de alimentos de alto IG afecta al impacto glucémico total de la ingesta. En personas obesas y sedentarias, ingerir alimentos de alto IG de forma habitual favorece el desarrollo de resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2. 


Figura 1: respuesta glucémica en adultos sanos[6]

Fruitjuicematters

Explicación: Una ingesta de alto nivel glucémico deriva en un rápido aumento en glucemia. Este hecho provoca una importante secreción de insulina, lo que estimula a los tejidos para que absorben glucosa de la sangre. El resultado es una rápida caída en los niveles de glucosa, a veces hasta por debajo de niveles preprandiales (hipoglucemia). Por el contrario, una ingesta de bajo nivel glucémico lleva a un aumento moderado de glucosa e insulina, con un retorno más pausado a los niveles preprandiales de niveles de glucosa.

El consumo de fructosa, que se encuentra en la fruta, la sacarosa, la miel y los zumos de fruta, contribuye a un aumento mínimo de la glucemia, lo que explica por qué los alimentos que contienen fructosa tienden a presentar una respuesta glucémica relativamente baja. Por esta misma razón, los zumos de fruta tienen un IG bajo, al contrario de las creencias y las afirmaciones de los medios de comunicación de que llevan a un importante aumento de glucemia (Fig 2.)[7]

Figura 2: evolución de la glucemia tras ingerir distintos alimentos  

Fruitjuicematters
Fruitjuicematters

3. Respuesta glucémica (RG)

La respuesta glucémica a los alimentos depende no solo del IG, sino de la cantidad total de carbohidratos ingeridos. Sobre esta base, se ideó el concepto de CG, que se determina midiendo el aumento que se produce en el perfil glucémico en respuesta a cada porción de carbohidrato. La CG se clasifica en tres niveles: baja (<10), moderada (11-19) y alta (>20). La fruta y los zumos de fruta tienen un IG bajo y una CG moderada (Tabla 2)[8].

Una revisión sistemática y meta-análisis1 de datos procedentes de 45 estudios estableció que las dietas compuestas de alimentos de bajo IG reducían los niveles de glucosa en ayunas y de HbA1c, sobre todo en personas con poco control de niveles glucosa en ayunas. La adición de carbohidratos no absorbibles aumentó estos efectos. Una carga glucémica menor resultó más efectiva para reducir los niveles de triglicéridos que el índice glucémico.

4. Zumo de fruta, control glucémico y diabetes tipo 2 

En un ensayo, 36 pacientes con sobrepeso y altos niveles de colesterol en plasma participaron en un estudio clínico, controlado con placebo, simple ciego con asignación aleatoria[9] para investigar el efecto metabólico de una ingesta diaria de zumo de naranja. Durante las 12 semanas que duró el estudio, los participantes tomaron 250 ml de zumo de naranja o de una bebida de naranja inactiva con el mismo aporte calórico y azúcares. Los resultados apuntaron a que el zumo de naranja no tuvo efectos adversos sobre la sensibilidad a la insulina (HOMA-IR), el perfil lipídico o el peso corporal. Los autores determinaron que: «El consumo diario de 250 ml de zumo de naranja durante tres meses no contribuyó a una mayor ingesta de azúcares en un estudio de cohorte de hombres con sobrepeso y altos niveles de colesterol total, y a pesar de la postura alarmista de los medios de comunicación, el estudio no derivó en un aumento de peso corporal o una reducción de sensibilidad a la insulina.» 

Un meta-análisis[10] de 12 ensayos controlados con asignación aleatoria con más de 400 participantes obesos, o que tenían factores de riesgo para diabetes o enfermedades cardiovasculares, examinó el efecto que tenían las bebidas azucaradas sobre la glucosa en ayunas y los niveles de insulina. En la mitad de estos estudios, la ingesta de zumo de fruta fue de ≥400 g/día. Los resultados mostraron que en general, el consumo de zumos de fruta no tenía ningún efecto significativo sobre los niveles de glucosa en ayunas o de insulina. 

Otro meta-análisis[11] examinó cuatro estudios de cohortes y concluyó que el consumo de bebidas de fruta con azúcares añadidos derivaba en un aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (RR = 1,28; p = 0,02): mientras que el consumo del zumo de fruta (que no contiene azúcares añadidos) no tuvo ningún efecto (RR = 1,03; p = 0,62). 

La revisión sistemática y meta-análisis más reciente[12], basado en 18 estudios controlados con asignación aleatoria, examinó los efectos del zumo de fruta en la homeostasis de la glucosa-insulina. En comparación con el grupo de control, el zumo de fruta no mostró tener ningún efecto significativo sobre los niveles de glucosa en ayunas (diferencia media: -0,13 mmol/l; 95% IC -0,28, 0,01; p = 0,07), insulina en ayunas (-0,24 mmol/l; 95% IC -3,54, 3,05; p = 0,89), HOMA-IR (-0,22; 95% IC -0,50, 0,06; p = 0,13) o HbA1c (-0,001%; 95% IC -0,38, 0,38; p =0,28). Los autores determinaron que el meta-análisis expresaba “un efecto neutro del zumo de fruta sobre el control glucémico”, y por tanto, “el consumo del zumo de fruta no está asociado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes".


Conclusión

La evidencia demuestra claramente que los zumos de fruta no afectan a la homeostasis de la glucosa-insulina y no son un factor causal en el desarrollo de la diabetes tipo 2. Esto probablemente refleja el hecho de que los zumos de fruta tienen un IG bajo y contienen cantidades importantes de componentes bioactivos como las flavanonas, que tienen propiedades antiinflamatorias y antihipertensivas, y que también bajan los niveles de lípidos y mejoran la sensibilidad a la insulina[13]. Puede explicar asimismo la observación de que una elevada ingesta de zumo de naranja y bebida azucarada, con el mismo aporte calórico y cantidad de azúcares, afecta el riesgo metabólico en sujetos sanos de forma distinta[14].                 

Referencias

[1] Livesey G, et al. (2008)

Glycemic response and health – a systematic review and meta-analysis: relations between dietary glycemic properties and health outcomes. Am J CIin Nutr 87: 258S–268S.

[2] American Diabetes Association (2014)

American Diabetes Association (2014) Standards of medical care in diabetes. Diabetes Care 37: S14–80.

[3] American Diabetes Association (2015)

Standards of Medical Care in Diabetes. Diabetes Care 38: 58-67.

[4] Brouns F et al. (2005)

Glycaemic index methodology. Nutr Res Rev 18: 145-171.

[6] Harvard Health (2012)

Choosing good carbs with the glycemic index 

[7] Brand-Miller J et al. (2009)

Glyecemic index, postprandial glycemia, and the shape of the curve in healthy subjects: analysis of a database of more than 1000 foods. Am J CIin Nutr 89: 97-105.

[8] Atkinson RD et al. (2008)

[9] Simpson EJ et. al. (2016) Orange juice consumption and its effect on blood lipid profile and indices of the metabolic syndrome; a randomised, controlled trial in an at-risk population. Food Funct 7: 1884-91.

Simpson EJ et. al. (2016) Orange juice consumption and its effect on blood lipid profile and indices of the metabolic syndrome; a randomised, controlled trial in an at-risk population. Food Funct 7: 1884-91.

[10] Wang B et al. (2014)

Effect of fruit juice on glucose control and insulin sensitivity in adults: a meta- analysis of 12 randomized controlled trials. PLoS ONE 9: e95323.

[11] Xi B et al. (2014) Intake of fruit juice and incidence of type 2 diabetes: a systematic review and meta- analysis. PLoS ONE 9: e93471.

Xi B et al. (2014) Intake of fruit juice and incidence of type 2 diabetes: a systematic review and meta- analysis. PLoS ONE 9: e93471.

[12] Murphy MM et al. (2017)

100% Fruit juice and measures of glucose control and insulin sensitivity: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Journal of Nutritional Science 6 (e59): 1-15.

[13] Mulvihill EE et al. (2016)

Citrus Flavonoids as Regulators of Lipoprotein Metabolism and Atherosclerosis. Annu Rev Nutr 36: 275-99.

[14] Büsing F et al. (2018)

High intake of orange juice and cola differently affects metabolic risk in healthy subjects, Clin Nutr; epub ahead of print: https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.02.028