Zumo de fruta y azúcar

Zumo de fruta y azúcar

Los azúcares libres, carbohidratos sencillos denominados monosacáridos y disacáridos, que están comúnmente presentes en la fruta entera y en los zumos de fruta son fructosa, glucosa y sacarosa. El contenido de azúcar de los zumos de fruta procede directamente de la fruta, y nunca contienen azúcares añadidos. Los azúcares libres presentes en la fruta entera y en los zumos de fruta son fructosa, glucosa y la sacarosa. El contenido de azúcar de los zumos de fruta procede directamente de la fruta, y nunca contienen azúcares añadidos. 

El azúcar de la fruta 

La composición nutricional de la fruta depende de varios aspectos tales como su variedad botánica, origen, prácticas agronómicas para su cultivo, condiciones climáticas durante las fases de maduración y condiciones de su almacenamiento y conservación tras la cosecha. Por lo general, la fruta es una fuente importante de carbohidratos expresados en forma de azúcares simples y fibra alimentaria. En la fruta entera, hay un porcentaje significativo de azúcares tales como fructosa, glucosa y sacarosa (compuesta por una molécula de glucosa y otra de fructosa). El contenido y las proporciones de estos azúcares simples varían considerablemente dependiendo del tipo de fruta. Las frutas con el mayor contenido de azúcar son: cereza, uva, mango, granada, higo y plátano. El almidón de los plátanos representa aproximadamente un 10% del total de los carbohidratos disponibles. 

El azúcar de los zumos de fruta 

De acuerdo con el reglamento europeo, los zumos de fruta nunca contienen azúcares añadidos, pero sí tienen un contenido de azúcar que corresponde al de la fruta de la que proceden (de media, unos 24g por una ración recomendada de 200ml). La cantidad de fructosa presente en los zumos de fruta varía mucho dependiendo de la naturaleza de la fruta de partida, encontrándose valores en el rango de entre 0,5 y 7g por 100g. Los zumos extraídos de frutas con un mayor contenido de azúcar contienen más azúcar que los zumos procedentes de frutas con menos azúcar. 

Clasificación de azúcares 

La OMS clasifica los azúcares simples como «azúcares intrínsecos», es decir, aquellos que están presentes en las frutas y verduras enteras frescas, los «azúcares lácteos» (lactosa y galactosa), y los «azúcares libres» que, según la OMS, incluyen monosacáridos y disacáridos añadidos a los alimentos y bebidas por los fabricantes, los cocineros o los consumidores, así como los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los zumos de fruta y los concentrados de zumos de fruta. Otros países europeos clasifican los azúcares de forma distinta, como «añadidos» o «simples». 

La legislación europea no permite la incorporación de conservantes, azúcares o aromas a los zumos de fruta. Los fabricantes tampoco podrán reducir legalmente el contenido de azúcar de los zumos de fruta. No obstante, la OMS incluye los azúcares presentes de forma natural en los zumos de fruta en la categoría de «azúcares libres».   

Recomendaciones para limitar la ingesta de azúcares 

La OMS recomienda limitar el consumo de azúcares libres a no más del 10% del aporte calórico diario (lo que corresponde a unos 50g/día para una dieta de 2.000 kcal). Según las LARNs, las recomendaciones italianas, la ingesta total de azúcares simples debería estar por debajo del 15% del aporte calórico (75g para una dieta de 2.000 kcal), y se subraya la importancia de limitar el consumo de azúcares añadidos y fructosa. En el Reino Unido recomiendan que no más de un 5% del aporte calórico diario proceda de los azúcares libres, que corresponde a unos 27g. El aporte diario de azúcares añadidos recomendado en los Países Bajos es de un máximo del 20%, mientras que los países nórdicos recomiendan un límite del 10% del aporte energético para azúcares añadidos. 

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) tendrá en cuenta un Valor Dietético de Referencia para azúcares a partir de 2017. El peso de los zumos de frutas en el consumo de azúcares Contrariamente a las expectativas, los estudios observacionales con niños y adolescentes han llegado a la conclusión de que un mayor consumo de zumos de fruta generalmente corresponde con una menor ingesta de azúcares simples. Este hecho puede reflejar otros comportamientos asociados con el consumo de zumos de fruta, como un menor consumo de productos de repostería o bebidas azucaradas. 

Se observó una tendencia contraria en un análisis secundario de la National Diet and Nutrition Survey (NDNS) del Reino Unido, que estudió la relación entre el consumo de zumos de fruta y la ingesta de azúcares añadidos no lácteos. Los adultos que consumieron hasta 150ml de zumo de fruta al día registraron un aumento moderado, aunque estadísticamente significativo, de la ingesta de azúcar de un 1% comparado con los que no consumían zumos. No obstante, esta tendencia no se observó en adolescentes que registraron un consumo parecido de azúcar, independientemente de si consumían hasta 150 ml de zumos de fruta al día. Se debe señalar que los participantes que no consumían zumos de fruta todavía registraron una ingesta de azúcares de >10% del aporte energético diario. El no consumir zumos de frutas por tanto no favorece el cumplimiento de las recomendaciones estrictas de ingesta de azúcar. Es más, los niveles ligeramente más altos de consumo de azúcar entre las personas adultas no se traducían en un índice de masa corporal más alto, según un análisis secundario de la NDNS. 

Los efectos del zumo de fruta en la salud 

Las cantidades de azúcares simples procedentes de un consumo moderado de zumo de fruta están muy por debajo de los niveles considerados perjudiciales para la salud. A estos azúcares hay que sumar aquellos procedentes de otras fuentes. La cantidad más importante de azúcar en la dieta suele proceder de productos edulcorados (bizcochos, repostería, postres) y bebidas azucaradas. En Europa, el zumo de fruta contribuye con un 1-8% de azúcar libre/añadido en personas adultas, y un 1-12% en niños y adolescentes. 

Por otro lado, se han descrito algunos efectos beneficios de los zumos de fruta, sobre todo para el perfil lipídico y la presión arterial. Con respecto a la relación entre los zumos de fruta, la obesidad y la diabetes, existen muy pocos indicios de un mayor riesgo si se consume en moderación (150-200ml/día) y si forma parte de una dieta variada y equilibrada. Los resultados derivados de los escasos estudios que examinan los posibles efectos sobre los riesgos cardiovasculares y de cáncer son indeterminados. Por lo que respecta a la caries dental, no existen pruebas que la relacionen con el consumo de fruta o de zumo de fruta, salvo cuando se administra mediante biberón durante la infancia temprana. En una revisión sistemática de la bibliografía existente, el Comité Científico Asesor en Nutrición del Reino Unido no consiguió identificar ninguna prueba consistente de un efecto adverso del zumo de fruta sobre la salud, incluyendo el peso corporal, el aumento de peso, las enfermedades cardiovasculares y el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

Conclusión: 

El contenido de azúcar en los zumos de fruta es del orden del correspondiente a la fruta de la que proceden. Según la bibliografía existente, los niños y adolescentes que registran un consumo más elevado de azúcares añadidos tienden a consumir menor cantidad de zumo de fruta. Consumidos en moderación, y de acuerdo con las guías alimentarias, los zumos de fruta no contribuyen de manera significativa a una elevada ingesta de azúcar. Cabe destacar que la legislación europea no permite aumentar o reducir el contenido intrínseco de azúcar de los zumos de forma artificial.  

Referencias

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